A veces me pregunto: ¿realmente tengo mi edad? Pues yo no me la creo, es más detesto que me traten por la edad que tengo, me siento más grande. No es por hacerme la madura ni porque soy caprichosa y digo que quiero ser más grande, todo lo contrario sé la edad que tengo pero no me siento de mi edad. Tampoco es por lo que me digan, sino por como me tratan, me atan demaciado; no me sueltan y eso me ahoga y más ganas me dan de ser mayor.
Cuando hablo con gente nueva, ya sean adultos o de jóvenes, me dicen que paresco más grande luego que les digo mi edad. Es entonces cuando más me convenso de que tengo razón.
Pero es algo contra lo que no puedo luchar, el tiempo; desgraciadamente no lo controlamos, sino sería un caos, toda la gente modificándolo para su gusto; que desorden sería.
De todas formas ya asumí que no puedo cambiar esto y que es a algo que voy a estar atada toda mi vida: LA EDAD.
No hay comentarios:
Publicar un comentario