Dejarte llevar luego de haber perdido la práctica del acto, sabiendo que vas a terminar destruyendo lo que con tanto cuidado y dedicación construistes. Es entonces cuando sientes, rigurosamente, la falta de astucia que manifiestas cuando te dejas llevar; después de tanto tiempo de no permitirtelo, e inevitablemente te sientes arrepentida de lo que acabas de hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario