Después de toda esa tristeza que sufristes con el alma, pero que ya pasó. Lo menos que quieres es volver a caer y dejarse llevar por el mismo error, pero sabes que es inevitable. Y va a volver a suceder porque, justo eso no lo puedes controlar.
Es ahí cuando entras en un estado, llamémosle vacío. Donde conviven los recuerdos de fracaso y dolor, la inseguridad y el miedo a volver a caer. Pero el miedo no es a la caída, sino a las malditas secuelas y al dolor de las lastimaduras.
Entonces es cuando, inevitablemente e inconcientemente le temes a una cosa. Ese sentimiento que como hace feliz a muchos, a ti algún día te hizo estar triste, eso que a muchos sana y cura, mientras a ti te enfermó y lastimó y que muchos lo están disfrutando porque lo tienen, tu sufres porque ya no lo tienes.
Por culpa de lo que te hizo a ti, ahora le tienes miedo a esa cosa. Ese sentimiento al que le temes es al amor, más específicamente a volver a enamorarte.
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